A las divas de este mundo, que llegan y se van.
Y que sin volver también pueden volverse a ir.
Yo salí con Liza Minelli.
Escuché todas sus historias, aplaudí de pie, ovacioné, grité un bis.
Una más y no jodemos más.
Mentira.
Miento, y seguiré mintiendo. Y la nariz si me crece no me la veo.
Miento porque, si, voy a seguir jodiendo, mientras exista en mi mente la remota esperanza de vivir aunque sea algunos segundos más con Liza, mientras los desee profundamente, mientras sueñe, despierte y quiera seguir soñando.
Porque miento, y mentí, y seguiré mintiendo si digo que no presté atención a ninguna de sus palabras, con ingenuo interés, con profundo interés en que se conviertan en mías, suyas, nuestras.
Miento, y seguiré mintiendo, y jamás confesaré mi mentira escandalosa ante nadie.
Ni hoy, ni mañana, ni tampoco pasado.
Sonreiré, hacia delante y hacia el costado, como siempre, y como mejor sé hacer.
Tal vez como lo único que en verdad sé hacer.
Y seguiré mintiendo hasta que la mentira se apropie de mi vida, y se funda en mi sonrisa ensayada.
Yo salí con Liza Minelli, y creí en sus historias y en cada uno de sus actos hasta la última bocanada de aire.
La ilusión de que esta vez la función jamás se acabe, el contrato se rompa y sea eterna la dicha divina que me invade, mientras la parte pensante se queda afuera, y sigo sentada en mi butaca irracional.
Y sonrío.
Y sigo sonriendo. Estúpida, sonriendo, a Liza que también sonríe, como siempre, como nunca.
Sonrío a Liza que se va con el telón.
Sonrío a Liza que aún sueño con volver a ver.
(Se agradece su colaboración con un martillo)
El sábado me encontré con un viejo amigo con quien llevábamos años sin vernos.
Me preguntó por qué hacía tanto que no posteaba nada y le respondí que no quería seguir hablando de amor.
Me preguntó, entonces, ¿Por qué?
Después me tiró onda. (jaja te quiero)
Pero me quedé pensando. Y tiene razón.
Asique a él y a todos los que me bancan día a día van dedicadas estas palabras.
No son muchas, pero son mías.
domingo, 19 de abril de 2009
martes, 24 de febrero de 2009
Regando los yuyos
"No me olvides"
dijiste, y no te olvide.
¿Cómo olvidarte?
Si no me llamás.
no me escribís.
no me hablás.
no me mirás.
Tengo un jardín lleno de flores, tarado.
No te olvido,
pero tampoco te extraño.
dijiste, y no te olvide.
¿Cómo olvidarte?
Si no me llamás.
no me escribís.
no me hablás.
no me mirás.
Tengo un jardín lleno de flores, tarado.
No te olvido,
pero tampoco te extraño.
jueves, 20 de noviembre de 2008
La Isla de los Witties
Hay juegos de los que uno no se cansa de jugar.
Hasta que se cansa.
Ja! Me llevo un premio Clarín por tremenda conclusión.
Hay juegos como el truco, que se aprenden de más chico y se juegan toda la vida, aunque ahora no está tan de moda como en otras épocas.
Ahí aprendimos a mentir un poquito. Sólo un poquito, con el mínimo riesgo de perder algún envido, con mala suerte un real, y sólo un arriesgado, acelerado, y codicioso perdía un falta envido con nada en la mano. Grave, gravísimo.
Ahora, el truco, el retruco y el quierovalecuatro, cargaban con una mayor emoción, aún cuando los puntos que sumaban no eran tantos. Ejemplo de significancia si las hay, creo yo.
Pero lo más valioso y rescatable es la fidelidad a unos pocos: no se le miente a todo el mundo en este juego. Siempre hay uno o dos que conocen la verdad frente a tus ojos. Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.
En algún punto, el desinformado es el enemigo, o el que no convenga que sepa.
Condenados por ley a usar todo lo que digas en tu contra. Eso y la suerte, que si acompaña con un ancho, mejor.
Bajo la manga, señores, es trampa. Lo sabemos como que la magia no existe.
Harry Potter y Hogwarts tampoco. Lástima. Yo hubiera ido a ese colegio.
Así pues, siempre hay 2 bandos en este mundo, enfrentados hasta el final. Donde el punto que se gana es un punto que el otro no podrá ganar, aunque tampoco restar. Algo así como una relación que se mantiene en el tiempo por costumbre: es un partido eterno: Aburrido.
Pero también están los que llegan hasta el final con la emoción de no saber quién ganará. Y al final todos ganan, aunque sea en diversión: Un partido memorable.
Y, por último, y a un costado, están los que siempre se quejan por las cartas que tocan. Cuando muchos que leen sabrán, y han ganado, con poca suerte y MUCHO ARTE.
Al final, entonces, lo peor que puede suceder, es encontrarse frente a jugadores demasiado concentrados en ganar, sin disfrutar del proceso.
Los 30 tediosos, que sumen por sumar y que esto se termine ya.
Y entonces, cuando la pasión muere, uno comienza a pensar en bajarse y abandonar.
Será que para jugar a gusto, al final, habrá que encontrar cómplices y competencia con intereses similares.
Y por sobre todo, con algo más tibio que jugo de tomate frío, como decía Manal.
Hasta que se cansa.
Ja! Me llevo un premio Clarín por tremenda conclusión.
Hay juegos como el truco, que se aprenden de más chico y se juegan toda la vida, aunque ahora no está tan de moda como en otras épocas.
Ahí aprendimos a mentir un poquito. Sólo un poquito, con el mínimo riesgo de perder algún envido, con mala suerte un real, y sólo un arriesgado, acelerado, y codicioso perdía un falta envido con nada en la mano. Grave, gravísimo.
Ahora, el truco, el retruco y el quierovalecuatro, cargaban con una mayor emoción, aún cuando los puntos que sumaban no eran tantos. Ejemplo de significancia si las hay, creo yo.
Pero lo más valioso y rescatable es la fidelidad a unos pocos: no se le miente a todo el mundo en este juego. Siempre hay uno o dos que conocen la verdad frente a tus ojos. Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.
En algún punto, el desinformado es el enemigo, o el que no convenga que sepa.
Condenados por ley a usar todo lo que digas en tu contra. Eso y la suerte, que si acompaña con un ancho, mejor.
Bajo la manga, señores, es trampa. Lo sabemos como que la magia no existe.
Harry Potter y Hogwarts tampoco. Lástima. Yo hubiera ido a ese colegio.
Así pues, siempre hay 2 bandos en este mundo, enfrentados hasta el final. Donde el punto que se gana es un punto que el otro no podrá ganar, aunque tampoco restar. Algo así como una relación que se mantiene en el tiempo por costumbre: es un partido eterno: Aburrido.
Pero también están los que llegan hasta el final con la emoción de no saber quién ganará. Y al final todos ganan, aunque sea en diversión: Un partido memorable.
Y, por último, y a un costado, están los que siempre se quejan por las cartas que tocan. Cuando muchos que leen sabrán, y han ganado, con poca suerte y MUCHO ARTE.
Al final, entonces, lo peor que puede suceder, es encontrarse frente a jugadores demasiado concentrados en ganar, sin disfrutar del proceso.
Los 30 tediosos, que sumen por sumar y que esto se termine ya.
Y entonces, cuando la pasión muere, uno comienza a pensar en bajarse y abandonar.
Será que para jugar a gusto, al final, habrá que encontrar cómplices y competencia con intereses similares.
Y por sobre todo, con algo más tibio que jugo de tomate frío, como decía Manal.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
50 FIRST DATES
Para el que no vio esta comedia romántica, simplemente trata de una chica que pierde la memoria, y todas las mañanas se levanta creyendo que es el mismo día, sin recordar nada de lo que vivió el día anterior.
Un chico se enamora de ella, y todos los días, "Como si fuera la primera vez" (para los que la vean por TELEFE algún día, ahí está la traducción, esta vez no tan bizarra como muchas otras malísimas traducciones) intenta enamorarla. No les voy a contar el final, por razones obvias.
Pero estamos hablando de una comedia romántica Hollywoodense, no del cine de Almodóvar, ni de Nikita versión francesa. Por lo cual los finales, son lindos y trillados. Y aún así nos sacan una sonrisa. Y un suspiro. Y una sonrisita más. Y apagamos el televisor, porque, hola, boludita, por si no te diste cuenta, es tu historia.
Si, la historia de siempre, que vos, amiga, ves un flaco por primera vez, y te encantó. Y entonces un día le das un beso, para que al otro día ni se acuerde de vos.
Pero vos sí que te acordás. Y llega el fin de semana (si no estuviste esperando desesperadamente a que te agregue a su messenger, unos días después en la semana, obvio, para que tengas una conversación super berreta, pero logres sonsacarle donde va a estar el fin de semana, y arrastres, aunque sea necesaria la fuerza, a tus amigas ahí).
Y te lo encontrás, de nuevo. Bah, "encontrar": tropezar nada casualmente donde él está, mostrando tu mejor sonrisa bien practicada frente al espejo, el mejor perfil, la mejor postura, mirando hacia otro lado, pero con ojos por toda tu espalda enfocando fijos hacia ese lugar.
Y, si estás inspirada y él tiene ganas, te lo vas a volver a chapar. Creeme, eso puede durar años.
Te va a mandar un mensajito alguna vez, y al otro día se va a volver a olvidar de vos.
Y vos, inspirada en todas esas películas que seleccionás especialmente para ver de toda la ¿inmensa? y ¿variada? programación, todas esas historias que conocés, desde que empezaste con La Bella y la Bestia, La Bella Durmiente, La Cenicienta y hasta Pocahontas, todas las temporadas del viejo Chiquititas, pasando todavía por algún día que te quedaste en casa y aunque ya sos una chica grande, que trabaja, o que estudia, o ambas, igual tenés tiempo, vaya a saber cómo, para tener una mínima idea de qué se trata Casi Ángeles.
Vos aprendiste muy bien, y entonces, podés una noche ser la chica de los besos más dulces, otra la de los más apasionados, otra la más indiferente, otra la más liberal, intentando que algún día él recupere su memoria a corto plazo y se levante pensando en vos.
No, si estás esperando que te diga que eso nunca sucederá, me ofendería. ¿O acaso me viste cara de previsible guionista de Hollywood?
No te voy a decir que eso no va a pasar, porque ¿qué sentido tiene que te lo diga? Seguramente, a esta altura, ya eso te pasó por la cabeza.
Lo que yo me pregunto es ¿Qué tan enamorada realmente estás como para desear que se levante pensando en vos? Quizás, entre tanto cacareo ese gallo rebelde no es más que eso. O quizás no.
Y así, te dejo un final abierto, para que sigas intentándolo, en nombre del salmón, y para Freud que lo mira por TV, porque ¡vos sí que sabes lo que querés! Y el pobre que se murió creyendo que no.
Andá, corre, a ver si es el amor de tu vida en verdad, y como alguien alguna vez dijo, y bien nos han enseñado, "persevera y triunfarás".
Increíble. Es increíble lo que memorizamos desde chicos sin leer la letra chica.
Un chico se enamora de ella, y todos los días, "Como si fuera la primera vez" (para los que la vean por TELEFE algún día, ahí está la traducción, esta vez no tan bizarra como muchas otras malísimas traducciones) intenta enamorarla. No les voy a contar el final, por razones obvias.
Pero estamos hablando de una comedia romántica Hollywoodense, no del cine de Almodóvar, ni de Nikita versión francesa. Por lo cual los finales, son lindos y trillados. Y aún así nos sacan una sonrisa. Y un suspiro. Y una sonrisita más. Y apagamos el televisor, porque, hola, boludita, por si no te diste cuenta, es tu historia.
Si, la historia de siempre, que vos, amiga, ves un flaco por primera vez, y te encantó. Y entonces un día le das un beso, para que al otro día ni se acuerde de vos.
Pero vos sí que te acordás. Y llega el fin de semana (si no estuviste esperando desesperadamente a que te agregue a su messenger, unos días después en la semana, obvio, para que tengas una conversación super berreta, pero logres sonsacarle donde va a estar el fin de semana, y arrastres, aunque sea necesaria la fuerza, a tus amigas ahí).
Y te lo encontrás, de nuevo. Bah, "encontrar": tropezar nada casualmente donde él está, mostrando tu mejor sonrisa bien practicada frente al espejo, el mejor perfil, la mejor postura, mirando hacia otro lado, pero con ojos por toda tu espalda enfocando fijos hacia ese lugar.
Y, si estás inspirada y él tiene ganas, te lo vas a volver a chapar. Creeme, eso puede durar años.
Te va a mandar un mensajito alguna vez, y al otro día se va a volver a olvidar de vos.
Y vos, inspirada en todas esas películas que seleccionás especialmente para ver de toda la ¿inmensa? y ¿variada? programación, todas esas historias que conocés, desde que empezaste con La Bella y la Bestia, La Bella Durmiente, La Cenicienta y hasta Pocahontas, todas las temporadas del viejo Chiquititas, pasando todavía por algún día que te quedaste en casa y aunque ya sos una chica grande, que trabaja, o que estudia, o ambas, igual tenés tiempo, vaya a saber cómo, para tener una mínima idea de qué se trata Casi Ángeles.
Vos aprendiste muy bien, y entonces, podés una noche ser la chica de los besos más dulces, otra la de los más apasionados, otra la más indiferente, otra la más liberal, intentando que algún día él recupere su memoria a corto plazo y se levante pensando en vos.
No, si estás esperando que te diga que eso nunca sucederá, me ofendería. ¿O acaso me viste cara de previsible guionista de Hollywood?
No te voy a decir que eso no va a pasar, porque ¿qué sentido tiene que te lo diga? Seguramente, a esta altura, ya eso te pasó por la cabeza.
Lo que yo me pregunto es ¿Qué tan enamorada realmente estás como para desear que se levante pensando en vos? Quizás, entre tanto cacareo ese gallo rebelde no es más que eso. O quizás no.
Y así, te dejo un final abierto, para que sigas intentándolo, en nombre del salmón, y para Freud que lo mira por TV, porque ¡vos sí que sabes lo que querés! Y el pobre que se murió creyendo que no.
Andá, corre, a ver si es el amor de tu vida en verdad, y como alguien alguna vez dijo, y bien nos han enseñado, "persevera y triunfarás".
Increíble. Es increíble lo que memorizamos desde chicos sin leer la letra chica.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Aquí me pongo, con resaca, a cantar
Sólo un domingo terriblemente resacoso puede a uno acercarlo a sentir 1/8, quizá menos, de lo que sintió el Martín Fierro.
Hablando de Martins, habría que escucharlo más a Ricky y a su Livin' la Vida Loca.
Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela,
Hay caminante
Hay camino
No me vengan
Con el chamuyo del andar.
Y si el camino
Te camina, caminante
No persigas
Al que a la fuerza
Por arriba te ha de pasar
Caminante, hay caminos
Que mejor no caminar.
Caminante, hay camino
No confundas
Con ruta nacional
Hay baches malparidos
Demasiado recorridos
Y es naturaleza de ruta
Traer y llevar.
Caminante, no hay bueyes perdidos
Todos vamos al mismo lugar.
El camino termina, caminante, para vos y yo igual.
Iba a decirte, caminante,
Que no es quien llega
Sino quien sonrie al llegar.
Caminante
Hay camino.
Y nacemos para arribar.
Pero que la línea no te sorprenda, caminante,
Rogando por unos kilómetros más.
Hablando de Martins, habría que escucharlo más a Ricky y a su Livin' la Vida Loca.
Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela,
Hay caminante
Hay camino
No me vengan
Con el chamuyo del andar.
Y si el camino
Te camina, caminante
No persigas
Al que a la fuerza
Por arriba te ha de pasar
Caminante, hay caminos
Que mejor no caminar.
Caminante, hay camino
No confundas
Con ruta nacional
Hay baches malparidos
Demasiado recorridos
Y es naturaleza de ruta
Traer y llevar.
Caminante, no hay bueyes perdidos
Todos vamos al mismo lugar.
El camino termina, caminante, para vos y yo igual.
Iba a decirte, caminante,
Que no es quien llega
Sino quien sonrie al llegar.
Caminante
Hay camino.
Y nacemos para arribar.
Pero que la línea no te sorprenda, caminante,
Rogando por unos kilómetros más.
domingo, 26 de octubre de 2008
Alquimistas
No soy vampiro, ni sufro insomnio, pero estoy despierta más de lo que me gustaría o debería (o eso dice mi papá).
Pero, ¡hey! Tampoco es que no me guste dormir, de hecho por eso llego tarde a todos lados.
El silencio de la noche tiene eso que me resiste un rato más. Y si hay un día que me resiste mucho pero mucho más es los sábados, si señor.
Uff, Saturday night live, re-live, super-live. La live de la live.
Es paradójico que con tan poca luz puedan verse con una increíble claridad algunas cosas.
Eso me recuerda a un cuento que me leía mi papá de chiquita. El del Rey Midas, que todo lo que tocaba se convertía en oro.
Hasta que convirtió en oro a su hijita, y ahí ni aunque cagara pepitas podría volver a ser feliz. La moraleja tenía que ver con la avaricia, obviamente. Eso y que "mejor no te metas con la alquimia".
Fijate que alguien debe haber estado jugando por allá arriba, últimamente, pero sacó poco oro y bastante bijou barata, de esas que no se pesan en balancita especializada, y que con un líquido definirían rápidamente de "bosta" (si por cortesía hacen la prueba).
Si, la noche trae una gran claridad, como dirían hace siglos que "el sueño de la razón produce monstruos". De más está decir que ahí nadie está dormido.
El sueño de la razón, para mí, produce en realidad esa confusa necesidad de andar cambiando las substancias (peligrosamente comienza en la mente). Después no te quejes del Frankestein que traigas al mundo, pa.
Yo no sé de química, pero me da la impresión que la esencia, aunque a la vista parezca, nunca cambia.
De haber estudiado química, lo habría entendido antes, y ahora tendría novio.
Pero, ¡hey! Tampoco es que no me guste dormir, de hecho por eso llego tarde a todos lados.
El silencio de la noche tiene eso que me resiste un rato más. Y si hay un día que me resiste mucho pero mucho más es los sábados, si señor.
Uff, Saturday night live, re-live, super-live. La live de la live.
Es paradójico que con tan poca luz puedan verse con una increíble claridad algunas cosas.
Eso me recuerda a un cuento que me leía mi papá de chiquita. El del Rey Midas, que todo lo que tocaba se convertía en oro.
Hasta que convirtió en oro a su hijita, y ahí ni aunque cagara pepitas podría volver a ser feliz. La moraleja tenía que ver con la avaricia, obviamente. Eso y que "mejor no te metas con la alquimia".
Fijate que alguien debe haber estado jugando por allá arriba, últimamente, pero sacó poco oro y bastante bijou barata, de esas que no se pesan en balancita especializada, y que con un líquido definirían rápidamente de "bosta" (si por cortesía hacen la prueba).
Si, la noche trae una gran claridad, como dirían hace siglos que "el sueño de la razón produce monstruos". De más está decir que ahí nadie está dormido.
El sueño de la razón, para mí, produce en realidad esa confusa necesidad de andar cambiando las substancias (peligrosamente comienza en la mente). Después no te quejes del Frankestein que traigas al mundo, pa.
Yo no sé de química, pero me da la impresión que la esencia, aunque a la vista parezca, nunca cambia.
De haber estudiado química, lo habría entendido antes, y ahora tendría novio.
miércoles, 8 de octubre de 2008
Filosofía Todomundista, mee mee
La carta que Rolling Stone no publicó.
¿No esperaban que me quede con las ganas de expresarme, no?
(Al revaño, con cariño.)
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez. Pica "todo el mundo" en el recital de Madonna.
Leía una carta de la última Rolling Stone, donde su autor se preguntaba qué pasaba con los que no "peretenecemos" a ninguna tribu urbana (básicamente, en esta oración se resume el concepto de toda la carta).
No creo que mi pensamiento vaya mucho más allá del pensamiento de cualquiera que meditándolo un poco hubiera tenido: "Hola, vos también pertenecés".
A algo siempre se está perteneciendo, por más que se lo niegue, el plural "los que no pertenecemos" es algo más que individuos aislados.
Y si los juntas a todos en una olla, les agregás una tarjeta de crédito de un banco con una buena promoción, un boca en boca salado, un par de locutores entusiasmados: voilá, tenés "el recital del año".
Ahora, "todo el mundo" va a ver a Madonna, se queja porque no consiguió entradas para ver a Madonna, busca Madonna por Yahoo o Google. Busca en Mercadolibre la reventa de entradas de Madonna. Se queja de lo caras que están, de lo injusto que revendan entradas y maldice al sistema. Ve una publicidad en una revista y piensa que "¡pucha!, no va a poder ir", intenta de ignorar a los que en el messenger se pusieron "voy a ver a Madonna" o "cambio la entrada del 8 por la del 7". Se aísla del mundo y espera no volver a escuchar un comentario del recital.
Si un espectáculo me parecía interesante, "Todo el mundo" de alguna forma me desmotiva bastante.
El año pasado, "Todo el mundo" fue a ver a Soda Estéreo, y sentí que los temas que tenía de Soda en mi mp3, mejor se iban por un tiempo. Sucede que si no me considero una real fanática de su música, el pertenecer de repente a la gran tribu "Todo el mundo", me salpica de "la moda de la masa". La deformación que "Todo el mundo" a veces hace de las cosas, también lo hizo con U2 hace unos años. Y no me arrepentí de ausentarme aquella vez.
¿Más ejemplos? Creamfields, y las fiestas electrónicas. Si tenía curiosidad de ir, ya no, gracias.
Me acuerdo de mi mamá, cuando me contó lo que vio en el recital de Roger Waters. Un campo lleno de pendejos, y un cordón de mayores de 50 emocionándose afuera del estadio.Yo tenía una entrada, pero se la regalé a una mina que tenía tatuado en el pecho y ambos brazos los temas de "The Dark Side of the Moon". (Una perlita para mis lectores del blog: Cuando mi mamá me llamó y me dijo que tenía entradas para Roger Waters, escuché mal, y le repetí varias veces sin parar "¿Rod Stewart?" y mamá me repetía: "no! Roger Waters" y yo le preguntaba de nuevo "¿Rod Stewart?". Mamá, de repente comprendió, y ahí me dijo, "dejá, Lucía". Asique mi acto de grandeza no fue tan grande, no voy a hacerme la madre Teresa del Rock con ustedes).
Y aún así, y a pesar de todo, espero que haya alguien identificándose con mis palabras para decirme que en esta tribu podemos ser más de uno. No voy a dar conferencias, no voy a vender entradas, y mucho menos quiero que me auspicie Nike.
Pd: Yo era del Fans club OFICIAL de Luis Miguel a los 11 años. Y si, me compré la gorrita, el rompevientos, la remera, y hasta una lucecita que prendíamos y apagábamos desde cada punta del estadio las del fans. Cosas que pasan.
¿No esperaban que me quede con las ganas de expresarme, no?
(Al revaño, con cariño.)
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez. Pica "todo el mundo" en el recital de Madonna.
Leía una carta de la última Rolling Stone, donde su autor se preguntaba qué pasaba con los que no "peretenecemos" a ninguna tribu urbana (básicamente, en esta oración se resume el concepto de toda la carta).
No creo que mi pensamiento vaya mucho más allá del pensamiento de cualquiera que meditándolo un poco hubiera tenido: "Hola, vos también pertenecés".
A algo siempre se está perteneciendo, por más que se lo niegue, el plural "los que no pertenecemos" es algo más que individuos aislados.
Y si los juntas a todos en una olla, les agregás una tarjeta de crédito de un banco con una buena promoción, un boca en boca salado, un par de locutores entusiasmados: voilá, tenés "el recital del año".
Ahora, "todo el mundo" va a ver a Madonna, se queja porque no consiguió entradas para ver a Madonna, busca Madonna por Yahoo o Google. Busca en Mercadolibre la reventa de entradas de Madonna. Se queja de lo caras que están, de lo injusto que revendan entradas y maldice al sistema. Ve una publicidad en una revista y piensa que "¡pucha!, no va a poder ir", intenta de ignorar a los que en el messenger se pusieron "voy a ver a Madonna" o "cambio la entrada del 8 por la del 7". Se aísla del mundo y espera no volver a escuchar un comentario del recital.
Si un espectáculo me parecía interesante, "Todo el mundo" de alguna forma me desmotiva bastante.
El año pasado, "Todo el mundo" fue a ver a Soda Estéreo, y sentí que los temas que tenía de Soda en mi mp3, mejor se iban por un tiempo. Sucede que si no me considero una real fanática de su música, el pertenecer de repente a la gran tribu "Todo el mundo", me salpica de "la moda de la masa". La deformación que "Todo el mundo" a veces hace de las cosas, también lo hizo con U2 hace unos años. Y no me arrepentí de ausentarme aquella vez.
¿Más ejemplos? Creamfields, y las fiestas electrónicas. Si tenía curiosidad de ir, ya no, gracias.
Me acuerdo de mi mamá, cuando me contó lo que vio en el recital de Roger Waters. Un campo lleno de pendejos, y un cordón de mayores de 50 emocionándose afuera del estadio.Yo tenía una entrada, pero se la regalé a una mina que tenía tatuado en el pecho y ambos brazos los temas de "The Dark Side of the Moon". (Una perlita para mis lectores del blog: Cuando mi mamá me llamó y me dijo que tenía entradas para Roger Waters, escuché mal, y le repetí varias veces sin parar "¿Rod Stewart?" y mamá me repetía: "no! Roger Waters" y yo le preguntaba de nuevo "¿Rod Stewart?". Mamá, de repente comprendió, y ahí me dijo, "dejá, Lucía". Asique mi acto de grandeza no fue tan grande, no voy a hacerme la madre Teresa del Rock con ustedes).
Y aún así, y a pesar de todo, espero que haya alguien identificándose con mis palabras para decirme que en esta tribu podemos ser más de uno. No voy a dar conferencias, no voy a vender entradas, y mucho menos quiero que me auspicie Nike.
Pd: Yo era del Fans club OFICIAL de Luis Miguel a los 11 años. Y si, me compré la gorrita, el rompevientos, la remera, y hasta una lucecita que prendíamos y apagábamos desde cada punta del estadio las del fans. Cosas que pasan.
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